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Revista 100% mexicana

INTRODUCCIÓN

Quien es Quien en Brahman Mexicano

Cada día es más reconocido que México cuenta con uno de los mejores Brahman del mundo, tanto desde el punto de vista racial como del productivo. Esto lo han conseguido los criadores tras varias décadas de trabajo escrupuloso y sostenido para preservar las características de la raza sin descuidar las demandas del mercado de la carne. Por esta razón el Brahman mexicano es muy buscado no sólo dentro de sus fronteras por las explotaciones comerciales, que requieren de la resistencia y productividad del Cebú para hibridar con las razas europeas, sino que ahora empieza a incursionar en el mercado internacional de material genético de registro, sobre todo en los países latinoamericanos, debido a las numerosas y notables ventajas comparativas que posee respecto de otras opciones. Como prueba del reconocimiento mundial a la calidad genética del Brahman mexicano está el hecho de que el patrón racial desarrollado en el país fue aprobado por las demás naciones criadoras –en el seno de la Federación Internacional de Criadores de Cebú (Ficebú)– como la regulación básica internacional, compitiendo con propuestas de otros países, entre ellos los Estados Unidos, donde originalmente fue concebida y desarrollada esta raza pero donde también se descuidó su pureza. El criador mexicano, por el contrario, ha sido muy cuidadoso en seguir una línea definida, en fijar las características raciales deseables y en mantener la pureza de sus hatos. Por otra parte, el éxito del Brahman como base cebuina de las explotaciones productoras de ganado para abasto en México está más que probado por el hecho de ser el cebuino más popular. De manera correspondiente, es el que más se cría como raza pura para atender la creciente demanda de este mercado. La razón es que el Brahman ha demostrado ser la variedad cebuina más consistentemente productiva en la industria mexicana de la carne. El MVZ Sergio Lucio, quien ha estado muy ligado a la historia de la Asociación Mexicana de Criadores de Cebú (AMCC), con más de 40 años de desarrollarse como técnico, como experto en la evolución, mejoramiento y difusión del Cebú en general y del Brahman en particular, señala que los números que se llevan en la Asociación –la cual reúne a los criadores de las seis variedades que se cultivan en el país– demuestran el avance del Brahman en su comportamiento de ganancia de peso y eficiencia reproductiva, así como su liderazgo en el número de criadores y de registros, muy por arriba de las demás.

Formación y desarrollo de la raza

Al ser el ganado Brahman una fusión o amalgama de diversas variedades cebuinas realizada en Norteamérica, su historia debe remontarse a la llegada de los primeros animales de giba a esta parte del continente. Aunque ha habido a lo largo de los años cierta participación de los criadores mexicanos en la formación y el desarrollo de la raza, especialmente en las últimas décadas, puede decirse que el Brahman fue producido completamente en el sur de los Estados Unidos, concretamente a partir de 266 toros y 22 hembras de diversas variedades que llegaron a ese país en sucesivas importaciones desde la India entre 1854 y 1926. Años antes, en 1849, un ganadero del condado de Fairfield, Carolina del Sur, había llevado también de aquella nación asiática algunos ejemplares, pero su pista se perdió a consecuencia de la Guerra Civil norteamericana.

En 1854, el dueño de una plantación de Luisiana que había enseñado sus técnicas agrícolas en la India recibió como reconocimiento de ello dos finos sementales Bos indicus. Las crías de estos toros, conocidas como Barrow Grade, pronto se extendieron por el sur de los Estados Unidos. Diversas variedades cebuinas intervinieron en la creación del Brahman, destacadamente el Nelore y el Guzerat. El ganadero norteamericano, con el pragmatismo propio de su país, no reparó en hacer las cruzas necesarias entre las variedades para conseguir lo que quería: satisfacer las demandas del mercado. No hubo, en consecuencia, interés por mantener las características fenotípicas raciales, e incluso llegó a emplearse algo de sangre europea en la formación del Brahman, sobre todo del Shorthorn. Lo que se quería era un animal capaz de prosperar en el competido mercado de la carne y así se consiguió un ganado de elevado peso, apropiado rendimiento en canal y abundancia de producto en los cortes mejor cotizados. Probablemente el toro que más influencia ejerció en la formación de la raza fue Manso, criado por J. W. Starwell, de Houston, Texas. Cuando era becerro, este ejemplar pasó a manos de una viuda, quien pensó hacer un buen negocio cambiándolo, junto con uno o dos becerros más, por un toro productivo, a la ganadería de la familia Hudgins, de Hungerford, también en Texas, y aun tuvo que rogar un poco antes de que Walter Hudgins, padre de Edgar Hudgins, accediera al arreglo. No imaginaban entonces que Manso resultaría el fundador de la famosa cría Brahman de la ganadería J. D. Hudgins, ejemplar pilar de gran parte de la cría del Brahman en los Estados Unidos y semental básico para el desarrollo de la raza en México a través de su progenie. Manso era descendiente de un semental Nelore nacido en Brasil, en la ganadería de Joao de Abreu, y en 1923 había sido embarcado hacia México. Por razones imputables a la inestabilidad política que padecía el país en aquellos años, dicho animal fue a dar a los Estados Unidos. También al criador de Manso se debe el nombre de la raza, a la que antes se le designaba indistintamente como Nelore o Guzerat por ser éstas las principales variedades cebuinas que intervinieron en su creación. Pero hacia 1924, año en que se fundó la American Brahman Breeders Association (ABBA), Starwell –quien fue uno de los principales impulsores de este organismo y su primer secretario– asignó el nombre de Brahman al nuevo ganado en recuerdo del brahmino, animal sagrado que en la mitología india lleva en sus lomos las almas de los muertos. Desde su formación, la selección de Brahman en los Estados Unidos se ha guiado por los gustos del consumidor. En la década de los cincuentas, por ejemplo, era un animal compacto y de prominentes líneas curvas. Más tarde el mercado demandó carne magra, libre de grasa, y entonces el tipo ideal del Brahman era de talla más alta, su cuerpo más largo y en general con acento en las áreas musculosas. Hoy en día se busca en muchos países, México incluido, un animal de talla mediana y muy cárnico. El patrón racial aprobado al fundarse la ABBA era muy distinto al actual, precisamente por esas modificaciones obligadas por el mercado.

En las regiones de los Estados Unidos donde predomina un clima cálido y húmedo, es decir, las cercanas a la costa del Golfo de México, es el ganado más popular. Los ganaderos norteamericanos han integrado una pujante industria productora y exportadora de pie de cría Brahman, y a la fecha han vendido animales, semen y embriones a más de 60 países. Una de las aportaciones más importantes del Brahman en ese país es su intervención en la formación de prácticamente todas las razas sintéticas originadas allá: Simbrah, Brangus, Charbray, etc., debido precisamente a su alta productividad en cruzas comerciales.

El Brahman mexicano

El Brahman mexicano probablemente desde la segunda mitad del siglo XIX se conoció el ganado cebuino en México, pero en pequeñas cantidades y sin ninguna atención especial, por lo cual terminó siendo absorbido por el ganado criollo. En aquella época no había especialización y seguimiento de las razas bovinas, como no fuera el ganado de lidia.

(Contrariamente, en el sur del continente Brasil llevó a cabo muy grandes importaciones de ganado de la India desde 1870 hasta 1910. Se formaron así grandes hatos y desde entonces se trabajó mucho en su selección, buscando preservar la pureza de las diferentes razas trasplantadas a América. Esta labor de los brasileños habría de influir de manera benéfica en todo el continente, incluidos los Estados Unidos, pues las razas trabajadas en Brasil refrescaron y enriquecieron las sangres que había previamente y, sobre todo, aportaron el material genético que habría de perfeccionar la raza Brahman en Norteamérica.) En la segunda y tercera décadas del siglo pasado, las compañías petroleras extranjeras establecidas en México importaron de los Estados Unidos una buena cantidad de ganado y caballos hacia sus zonas de trabajo, concretamente la cuenca del Pánuco, el primero para abastecer los comedores de las empresas, o bien, animales finos para intercambiarlos con los rancheros en cuyas tierras se hacían exploraciones y pozos. Los caballos, mientras tanto, servían como medio de transporte a los funcionarios e ingenieros petroleros. Algunos de los cebuinos que llegaron por esta vía fueron el comienzo de importantes ganaderías de la región. En 1923 México realizó su primera importación de Brasil. Eran 82 toros Nelore y Guzerat embarcados en Sao Paulo en el buque Caribello y llegados a costas mexicanas hacia el mes de diciembre.

Debían desembarcar en Veracruz, pero debido a la rebelión delahuertista, estallada el día 7 de ese mes en el puerto, el barco se alejó con rumbo a los Estados Unidos. Allí no fue recibido debido a que procedía de un país afectado por la fiebre aftosa, así que el responsable del embarque, el ganadero brasileño Pedro Marques Núñez, decidió regresar hasta Tampico y bajarlo ahí. El ganado quedó alojado en el rancho Las Rosas, en las inmediaciones del puerto. Sin quererlo, la rebelión de De la Huerta había beneficiado a la región de la Huasteca, es decir, la cuenca del río Pánuco. En vista de que los animales estaban en malas condiciones –pues el alimento había sido calculado para un viaje más corto– y la situación política no era estable, las condiciones de la operación cambiaron.

Inicialmente se había convenido en que, de los 82 toros, provenientes de diversas ganaderías brasileñas, 50 serían para el gobierno mexicano, a razón de mil pesos oro cada uno, 30 para vender entre los ganaderos del país y los dos restantes como obsequio a la Escuela Nacional de Agricultura. Cabe mencionar que entre los sementales venían dos fuera de serie: Pontal, campeón de la raza Guzerat en Brasil en 1923, y Satán, un Nelore de tres años y 1,200 kilos de peso que había obtenido el segundo premio en la exposición nacional de Río de Janeiro ese mismo año. Estos dos sementales fueron alojados en la plaza de toros, una decisión atinada ya que, posteriormente, seis de los toros que llegaron a Las Rosas fueron robados. Varios ganaderos de la región se interesaron por los sementales y empezaron a comprarlos. Entre otros, los señores Samuel Melo y Ostos, Antonio Chiriones y Manuel E. Guzmán. Este último fue padre de Manuel Guzmán Willis, destacado impulsor del Cebú quien llegó a despachar como subsecretario de Ganadería y escribió, hace más de 50 años, unas valiosas notas sobre la importación de 1923. Los toros que quedaban pasaron luego a otros ranchos mientras se vendían. Don Pedro Marques, junto con el Dr. Ricardo Díaz Monterrubio, comisionado por el gobierno para atender a la comisión brasileña que venía con el ganado, se trasladó a los Estados Unidos para tratar de vender a Satán. Se interesó en él Roland Pierce, uno de los ganaderos que más logros habían conseguido con el Brahman, pero finalmente no se cerró la operación por negarse el brasileño a correr con los gastos y riesgos de la cuarentena en un país que continuaba sumido en el desorden revolucionario.
Finalmente, Pontal fue vendido al rancho El Gargaleote, propiedad de Gonzalo N. Santos, mientras que Satán fue a dar a manos de otro político ganadero, Tomás Garrido Canabal, para impulsar la cría tabasqueña. El resto de los sementales que quedaban fueron vendidos a ranchos principalmente de la Huasteca, y algunos, en número difícil de precisar, llegaron a la postre a ganaderías de los Estados Unidos. Esta importación de 1923 fue decisiva para la cría del Cebú en la zona del Pánuco, pues de inmediato se reflejó en la cría de la región, y se considera que fue un hecho determinante para que la mayoría de los criadores de ganado de giba se concentrasen en esta parte de México y se haya designado a Tampico como sede de la AMCC, fundada en 1962.

Nuevas importaciones

La siguiente importación de ganado Cebú no ocurrió hasta 1933, en ocasión de la I Exposición Agrícola, Ganadera e Industrial de Tampico, cuando se obtuvo autorización de la Secretaría de Agricultura para traer de los Estados Unidos ejemplares que pudieran significar una mejora para la cría nacional; el ganado se presentaría primero en la exposición y después pasaría a los ranchos de los importadores. Llegaron cinco toros y cinco vacas, estas últimas los primeros animales registrados de la ABBA que hubo en México. Otras importaciones posteriores se hicieron mediante este mismo procedimiento.

En los años en que fungió como presidente de la República el general Lázaro Cárdenas hubo facilidades para traer animales, ya que el general, conocedor del ganado –y ganadero él mismo–impulsó la introducción de sangre que mejorara el hato nacional, ya fuera a través de los programas gubernamentales, ya otorgando permisos a los productores para que importaran ejemplares superiores mediante franquicias y facilidades de transporte. A don Lázaro le interesó el Brahman sobremanera, en especial por sus ventajas en cruzas F-1 con ganado criollo. En 1945 y 1946 hubo sendas importaciones de Brasil. En la primera llegaron 135 sementales, principalmente Indubrasil y Nelore, así como algunos Guzerat. En la del año siguiente arribaron 360 ejemplares, aproximadamente, entre los que había de todo, incluyendo el llamado Deoni, un antecedente del Sardo Negro. El ya desaparecido don Manuel David Guzmán Maza, quien fue presidente de la AMCC –y padre del Ing. Manuel Guzmán Siller, que también la dirigió hasta principios de 2006–, nos contó alguna vez que este nuevo material brasileño, “entre los ganaderos que ya tenían encaminada su cría Brahman, algunos lo mezclaron con el colorido del Gyr o con las orejas del Indubrasil”, pero muchos otros no lo hicieron.

Las importaciones desde los Estados Unidos ya se habían hecho costumbre. A Tamaulipas entraba directamente por la frontera, y dicho estado pronto encabezó la lista en la cría del Brahman, junto con la Huasteca. De estas regiones el Brahman se diseminó hacia el resto del país. Ya desde la época del general Cárdenas algunas ganaderías mexicanas comenzaban a destacar en el ámbito internacional. En los tiempos en que Guzmán Willis fue subsecretario se comenzó a exportar Brahman hacia Centroamérica. Más tarde, don Reyes García haría ventas importantes de machos y hembras a Venezuela y Argentina. En general Centroamérica ha sido el mercado principal de México en materia de cebuinos, pero en años posteriores hubo exportaciones hacia Tailandia y Filipinas, y últimamente de nuevo a Sudamérica, con lo que se han abierto nuevos mercados para México.

Razas separadas

No fue fácil lograr un consenso entre los criadores, hacia la época en que se fundó la Asociación, respecto al tipo de cría que habría de seguirse en México. Algunos apoyaban la idea de formar un solo tipo de ganado Cebú, es decir, una sola raza, a la manera de los Estados Unidos y otras naciones. Otros propugnaban por que se continuara la separación y definición de las razas, según se había hecho en la India y Brasil. Para fortuna de nuestra ganadería, ganó la corriente que favorecía la distinción de las razas.

La AMCC, integrada en un principio por 96 miembros, fue desde sus inicios dominada por la raza Brahman en número de socios y ejemplares registrados. El primer registro correspondió a un animal de esta raza, de nombre Rey, del ganadero Eladio Romero, de Tamuín, San Luis Potosí. El gremio fue presidido desde 1962 hasta 1972, en sucesivas elecciones y reelecciones, por dos prominentes criadores ya citados: Manuel Guzmán Willis y Manuel David Guzmán Maza. Desde su fundación y hasta 2003, la Asociación había registrado 609,764 ejemplares, de los cuales 287,545 (47%) de raza Brahman. En ese año, de los 13,454 animales registrados, 63.3% fueron Brahman. Del mismo modo, los criadores de esta raza ocupan el primer lugar en número dentro del total de los miembros de la AMCC. La participación del Brahman en exposiciones es asimismo destacada. En los últimos años, del total de ejemplares presentados en las muestras nacionales más de un tercio pertenecen a ella. De acuerdo con el Dr. Sergio Lucio, “si comparamos los pesos promedio de los animales en pista, en general el Brahman está por encima de las demás razas”.

Patrón del Brahman mexicano

Hasta antes de fundarse la Asociación en México los criadores se encontraban un tanto desorientados acerca del patrón de las distintas variedades cebuinas. A partir de 1962, con la participación de los técnicos de la AMCC y de los propios criadores, comenzó a integrarse el patrón oficial de la raza Brahman, con base en el que regía en los Estados Unidos. Pronto fue obvio, sin embargo, que eso no podía funcionar por mucho tiempo, ya que –como dijimos– el patrón norteamericano variaba de acuerdo con las circunstancias del mercado de la carne, es decir, no obedecía a factores biológicos principalmente, sino comerciales. La variabilidad de los usos norteamericanos hizo que desde la década de 1930 hasta la de 1950 predominara un tipo de Brahman parecido a las razas británicas.

Querían un Brahman tipo Angus o Hereford, de talla baja y redondeado. Posteriormente se fueron al otro extremo, por la influencia quizá de las razas exóticas como la Chianina, tratando de producir un Brahman de gran talla. El problema es que para todos estos cambios no han respetado siempre un prototipo, sino han modificado el patrón e incluso introducido sangre que no es Brahman con tal de dar mayor talla o modificar determinada característica. Por ejemplo, hace unos treinta años ejemplares Indubrasil fueron llevados de México a los Estados Unidos para dar mayor tamaño y más hueso al Brahman de allá. Cuando se estableció la Asociación Mexicana, pocos eran los que habían importado hembras de los Estados Unidos. Se abrieron los libros principalmente con ganado de fundación, los cuales se cerraron en 1982 para no permitir más hembras registradas en fundación. De acuerdo con el Dr. Lucio, se había solicitado a los socios desde hacía
mucho que los toros fueran con datos genealógicos, ya sea de México o de los Estados Unidos, incluso en algunos casos de Guatemala. “Una vez establecido el patrón racial, el Comité Técnico y los ganaderos, trabajando en conjunto, nos abocamos a respetar el fenotipo, tanto visualmente en las vacas de fundación como en los toros que se utilizaban, puesto que es sabido que en los Estados Unidos el Brahman ha sido mezclado con el Gyr, el Indubrasil y el Nelore”. Agrega que, en consecuencia, “pedimos siempre a los ganaderos que cuando compren un toro Brahman vigilen que no tenga genealogía de dichas variedades”. Posteriormente, los norteamericanos utilizaron sangre Nelore buscando recortar el prepucio de sus Brahman. Contra la corriente norteamericana de criar un Brahman de gran tamaño, en México cobró fuerza la talla intermedia, y cuando se usan sementales grandes suele hacerse en hembras pequeñas, para compensar. Esto parece responder no sólo a necesidades de manejo, sino a la idea –justificada– de que los toros muy grandes están escondiendo sangre ajena a la raza. Sin embargo, hay ganaderías serias en México que están produciendo un Brahman de talla grande y pueden demostrar plenamente su ascendencia pura. En general, sin embargo, el tamaño del Brahman mexicano se ha incrementado, pero no con inyecciones de otras razas, como en los Estados Unidos, sino a base de selección. En los últimos lustros México ha cuidado mucho su patrón de Brahman, depurándolo y mejorándolo en un trabajo conjunto de técnicos y criadores. Este esfuerzo de muchos años se ha visto coronado con una cría cada vez más productiva y sancionado positivamente por el hecho de que, como ya mencionamos, el patrón mexicano fue aprobado para regir en el plano mundial por la Ficebú –en su reunión de agosto de 1990 en Argentina–. Todas las asociaciones nacionales del mundo fueron convocadas para participar en la creación de este patrón internacional. Se recibieron propuestas de México, Argentina y los Estados Unidos, y la mexicana, presentada por el Lic. Felipe Suárez Vela, quien presidía, en ese entonces, la AMCC y fue la que se aprobó, con ligeras modificaciones. Éste es un reconocimientode lo que ya se venía diciendo de tiempo atrás: que en México se encuentra una de las mejores crías de ganado Brahman. “Al fundarse la AMCC en 1962, toma la decisión de llevar libros separados de las razas, lo cual es una de las mayores fortalezas que ha tenido esta asociación, y permite que el ganado Brahman de México sea un referente en el mundo del patrón con el que se concibe la raza”, nos comentó en esa fecha el Lic. Suárez Vela. “Esto es una contribución que pone a México en primer plano, ya que lo estricto de la selección que se lleva a cabo en el país marca pautas para la selección en otros; es decir, cuando por algún motivo se acepta en esos países alguna variación a este patrón racial, tiene que ser escrupulosamente revisada y extremadamente conveniente para la raza. El Brahman que tiene un patrón racial como el mexicano nos permite ser muy estrictos en la eficiencia del ganado y en la uniformidad del hato”, agregó. En el patrón del Brahman destaca, entre otras cosas, la precocidad de la raza, conseguida a base de selección. El Comité Técnico de la AMCC y los ganaderos se han preocupado mucho por mejorar la vaina, el prepucio, las tetas, la ubre, los testículos, los aplomos y la pigmentación, entre otros puntos. El Dr. Lucio hace resaltar que los criadores mexicanos se han esforzado de una manera muy estricta, comparados con el resto de los brahmanistas en el mundo, en seguir una línea, la cual “ha fijado características raciales que ahora son heredables, y tenemos animales muy correctos en lomos, aplomos, prepucio, longitud, profundidad, arqueamiento de costillas, etc., todo ello traducido en ganancia de peso, la cual es la suma de una serie de características productivas importantes, y rendimiento en canal”. Y lo más importante es que, dentro de esta ganancia de peso, “son animales con gran precocidad y alta eficiencia reproductiva”. Aunque muchos de los ganaderos de Brahman de registro mexicanos acuden regularmente con sus colegas norteamericanos para adquirir semen, principalmente de los criaderos de mayor seriedad y prestigio, están siempre alertas para que efectivamente ese material contribuya a la continuación o mejoramiento de una línea determinada, y no son raros los casos en que se han tenido que desechar lotes enteros de semen y crías por no haber respondido a esas expectativas.

Ventajas del Brahman mexicano

Una de las principales virtudes del Brahman criado en México, como hemos visto, es la pureza de la raza, que ha permitido una mejoría constante del hato en el país. “En los últimos diez o doce años he observado –dice el Dr. Lucio– que los ejemplares mexicanos son tan buenos o mejores que los norteamericanos importados. Y la razón es que hemos procurado mantener un genotipo acorde con el patrón racial y no hemos mezclado sangres de Brahman con Indubrasil o con Nelore como lo han hecho algunas de las más importantes y grandes ganaderías de los Estados Unidos, con lo cual han acentuado otra vez los defectos que antes habían eliminado, como los de aplomos, el prognatismo, el ombligo largo y el prolapso. Creo que son los mayores defectos que se les ven a ejemplares extranjeros que han sido traídos en pie o a través de semen.” Se ha tenido mucho cuidado, agrega el especialista, en corregir aplomos y ombligos, en encuadrar bien el genotipo de la raza, principalmente la cabeza, en donde no se ve la influencia de otras razas, como llegó a suceder con algunos toros importados de oreja ligeramente quebrada, con gancho, en donde se veía la sangre Indubrasil, o incluso problemas de sacro o de aplomos derivados asimismo de un mal Indubrasil llegado en aquella importación de 1981 a los Estados Unidos y de la cual entraron toros también a México.
Durante el tiempo que ha estado cerrada la frontera a la importación de ganado en pie debido a los brotes de “vacas locas” en los Estados Unidos, se ha continuado la adquisición de semen, pero dejaron de ingresar muchos ejemplares francamente mediocres que adquirían sobre todo productores de ganado de engorda. La restricción sanitaria ha propiciado, por otra parte, un mayor intercambio de material genético de alta calidad entre los criadores mexicanos de registro, para beneficio de la raza en su conjunto.

Además de las características fenotípicas, los brahmanistas mexicanos han vigilado mucho las económicas. “Hemos logrado muy buenos lomos, con mucha carne, buenas grupas, tren posterior fuerte –dice Lucio–; se han mejorado mucho los aplomos y también el ombligo. Se ha estado buscando un animal armónico, no el excesivamente engrasado y de poca talla. Se quiere en general un toro de entre 900 y 1,100 kilos y la vaca de entre 450 y 500, hablando de ganado de campo. Porque cuando se tienen animales de 1,100 kilos para arriba no hay armonía y se pierde la fertilidad, e igualmente con las hembras arriba de 550, 600 kilos vamos a tener problemas de fertilidad, de parto, de aplomos; se pierde la armonía, y si no hay armonía en un ejemplar bovino productor de carne, las masas musculares no están bien distribuidas.” La cuestión sanitaria es una de las mayores ventajas competitivas del Brahman mexicano. En primer lugar, el país está libre de la temida fiebre aftosa, la enfermedad que más obstaculiza el comercio internacional de ganado. Asimismo, desde hace más de una década opera una campaña nacional contra la brucelosis y la tuberculosis, que al paso actual en poco tiempo declarará libre de estas enfermedades a prácticamente todo el territorio. En cuanto a la garrapata existe un control, no la erradicación, ni siquiera el deseo de lograrla, ya que los animales deben desarrollar sus propias defensas contra las enfermedades que transmite este parásito, de manera que puedan adaptarse a los lugares a donde irán a trabajar. Ésta es una ventaja sobre el Brahman de los Estados Unidos, en donde por haberse limpiado los ranchos de garrapata ya no existe la llamada “fiebre de Texas” que ésta transmitía. Otra ventaja comparativa la menciona el Ing. Guzmán Siller, y consiste en que el Brahman mexicano se produce generalmente en ganaderías ni muy grandes ni muy pequeñas. “México es un país que ha cuidado muy celosamente su patrón racial y que necesariamente tiene que producir ganado rentable en superficies intermedias; ni son los predios pequeños norteamericanos en donde se originó el Brahman, ni las grandes extensiones como en Brasil, donde el Nelore tiene ventajas competitivas. México ha tenido que producir y adaptar su Brahman a terrenos de mediana extensión, lo cual le da una gran oportunidad de trabajar tanto en superficies pequeñas como en las grandes y en las combinaciones de las diferentes razas, con lo que podríamos decir que es un común denominador para la producción de carne.” Para los países centro y sudamericanos, por otra parte, sobre todo de las regiones tropicales y subtropicales, el ganado mexicano resulta atractivo por las similares condiciones de explotación, con climas, suelos y pasturas muy parecidos. Los suelos son en general más pobres que en los Estados Unidos, pero esto mismo le aporta al ganado mayor rusticidad y capacidad para sobrevivir con forrajes pobres. Además, por la amplia variedad de condiciones geográficas que hay en México, el Brahman es criado, tanto puro como en cruzas, en medios distintos, incluyendo regiones templadas y semidesérticas. Esto contribuye a ampliar el abanico de la oferta del Brahman que existe en México y que la revista GANADERO presenta a continuación, en estas páginas.

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