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Revista 100% mexicana

INTRODUCCIÓN

Los pobladores del México prehispánico no conocieron la domesticación de animales destinados a la alimentación, salvo algunas gallináceas como el pavo o guajolote --originario de estas tierras-- y ciertas razas de perros pequeños, especialmente el xoloizcuincle, cuya carne era muy apreciada. El resto de la proteína animal que consumían era obtenida, como en el resto del continente americano, de la cacería y la pesca.

Los conquistadores españoles comenzaron a traer ganado bovino hacia 1522, inmediatamente después de la caída del Imperio azteca. Los primeros animales llegaron de las islas caribeñas de La Española y Salvador, a donde ya había sido introducido el Bos taurus, y más tarde directamente de España y el norte de África. Eran ejemplares de lo que en la nomenclatura moderna se conoce como la raza Rubia Gallega. Ya para 1680 había en México grandes haciendas con miles de cabezas. Hacia 1908, en vísperas de la Revolución Mexicana, se contaban en el país más de 42 mil fincas rústicas, que en gran parte quedaron despobladas de animales a causa de esta guerra. Por efecto de la consanguinidad, enfermedades, plagas y sequías a lo largo de siglos, estos animales degeneraron. El actual ganado “criollo”, como se le conoce, es en consecuencia de muy limitada productividad, sobre todo en leche, y de reproducción tardía, aunque a cambio es muy rústico y adaptable al medio. Sus hembras son muy buena base para desarrollar ganaderías mediante el cruzamiento con sementales de las razas modernas.

Esta base genética fue complementada con los años con las razas inglesas que llegaron al norte del país a través de los Estados Unidos, animales especializados en carne y leche. El ganado cebuino o Bos indicus se introdujo a México por importaciones desde Brasil y Texas, en donde se desarrolló el Brahman actual. Así empieza a gestarse el gran desarrollo de la ganadería mexicana, con el Cebú como la raza predominante por su adaptabilidad en toda la zona del Golfo de México, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, etc. Pero la genética mexicana se vino enriqueciendo también con razas europeas como Charolais, Suizo, Angus, Simmental, Limousin, Holstein y otras.

El Cebú en México

El Cebú, gracias a su gran resistencia y adaptabilidad a las condiciones tropicales y subtropicales, es el ganado bovino más difundido en el mundo. Originado en la India en una época muy remota, actualmente se le encuentra en los cinco continentes. El Bos indicus se diferencia del Bos taurus o ganado bovino europeo, entre otras cosas, porque tiene giba, gran cantidad de piel y otras adaptaciones al medio tropical. El Cebú cuenta con numerosas variedades o razas formadas hace mucho en distintas regiones de la India, y otras pocas más recientes logradas en el continente americano, sobre todo en Brasil, sobre la base de las razas originales. El ganado cebuino que existe en México no llegó directamente de Asia, sino, como ya se dijo, desde Brasil y los Estados Unidos.

Los primeros ejemplares de giba arribaron a México hacia finales del siglo XIX y fueron trabajados en ganaderías del norte del país, desde donde comenzó a difundirse su sangre hacia la región del Golfo, en las que rápidamente --por sus condiciones de trópico húmedo-- se adaptó y prosperó incrementando la productividad de los animales criollos. No fue, sin embargo, hasta 1923 cuando llegaron de Brasil los primeros ejemplares Cebú de registro, 82 toros que inmediatamente mostraron sus cualidades al mezclarse con los hatos que había entonces en la costa del Golfo. En 1945 hubo una segunda importación desde aquel país sudamericano, consistente en 120 sementales procedentes de Uberaba, estado de Minas Gerais, que ingresaron por el puerto de Veracruz. En ese lote había toros de las razas Nelore y Gyr, así como algunos Indubrasil, una variedad de nueva creación en Brasil con base en el Guzerat y el Gyr. Un año después llegaron otros 360 toros brasileños.

De la importación de 1945 unos pocos ejemplares fueron llevados a Tabasco, para dar comienzo formal a la cría del Cebú en el sureste de México, aunque se sabe que desde mediados de la década de 1920 hubo intentos de desarrollarla en Tabasco y el norte de Chiapas. Por la misma época comenzaron a llegar al norte de México y la costa del Golfo ejemplares Brahman y Guzerat desde los Estados Unidos, cuyos criadores habían encontrado en el Cebú un animal magnífico para sus zonas cálidas y semiáridas, sobre todo del estado de Texas.

Una característica destacada de la ganadería cebuina mexicana es que casi en su totalidad se logró por absorción en cuatro o cinco generaciones, ya que prácticamente todos los animales puros importados fueron machos; la excepción fueron unas pocas vacas Red Sindhi traídas de Brasil en los años sesenta y algunas Brahman que llegaron de los Estados Unidos en los ochenta.

Actualmente las razas cebuinas existentes en México son Brahman, Nelore, Nelore mocho, Gyr, Gyr mocho, Indubrasil, Guzerat y Sardo Negro. Esta última se considera la única raza cebuina formada en el país; se dice que ya existía en Brasil desde la década de 1940, pero en todo caso fue aquí donde se perfeccionó.
En 1962 se fundó la Asociación Mexicana de Criadores de Cebú (AMCC), con sede en el puerto de Tampico, Tamaulipas. En los últimos 42 años ha expedido más de 600 mil registros, de los cuales cerca de 290 mil corresponden a la raza Brahman, unos 163 mil al Indubrasil y alrededor de 81 mil al Gyr. El Nelore se ha difundido especialmente en los últimos años y cuenta ya con cerca de 52 mil registros, además de otros 4 mil en su variedad sin cuernos. La expedición de registros por parte de la AMCC alcanzó un máximo histórico hacia 1981 con alrededor de 30 mil, y en los últimos tiempos se ha mantenido en cerca de 15 mil anuales. De los expedidos en 2003, la mayoría correspondieron a ganaderías de los estados de Chiapas, Tabasco, Yucatán, Veracruz y Tamaulipas. La AMCC es una de las mayores asociaciones de razas puras en México y la que más registros ha expedido.

La raza Brahman

Esta variedad del Cebú se caracteriza por su capacidad productiva y ganancia de peso, rusticidad y precocidad, gran habilidad de conservación y reproducción. El Brahman se formó y desarrolló en el sur de los Estados Unidos a partir de ejemplares Nelore y el Guzerat llegados de la India en distintas importaciones entre 1854 y 1926. El objetivo principal de los criadores era satisfacer la creciente demanda del mercado de la carne con un animal capaz de prosperar en las difíciles condiciones del sureste de su país, un ganado de peso elevado, buen rendimiento en canal y abundancia de carne en las partes mejor cotizadas. De Manso, uno de los toros que más influyeron en el desarrollo de la raza, se dice que descendía de un toro brasileño embarcado a México en la importación de 1923; su criador, el señor J. W. Starwell, de Houston, fue quien bautizó como Brahman a esta raza.

Originalmente el Brahman era un ganado mucho más compacto que el actual. Los ejemplares de hoy, más altos y largos, tienen aproximadamente 50% más volumen que los primeros. Una de las mayores aportaciones del Brahman a la ganadería de los Estados Unidos y del mundo es su participación esencial en la formación de las llamadas razas “sintéticas”, es decir, híbridos de Bos taurus con Bos indicus (en los que predomina la proporción 5/8 europeo por 3/8 cebuino) que, heredando la productividad de carne y leche del primero, también poseen la resistencia y adaptabilidad del segundo al clima tropical y subtropical.
Los ganaderos mexicanos, especialmente del estado de Tamaulipas y de la cuenca del río Pánuco, encontraron en el Brahman una excelente opción para la producción de animales de rápido y alto crecimiento en las condiciones del trópico y subtrópico nacionales. De estas regiones el Brahman se diseminó hacia el resto del país.

El Brahman mexicano moderno se caracteriza por una alzada y un largo mayores que en el pasado, así como por un cuerpo armoniosamente entubado y delineado por redondeces que se traducen en alta producción cárnica favorecida por prepucios recogidos, excelente hueso y una magnífica conversión alimentaria. La eficiencia reproductiva de la hembras ha mejorado continuamente.

La vida productiva del Brahman se ha ido incrementando con el tiempo. La vida útil de los toros ha demostrado ser muy larga; al mismo tiempo, no es difícil encontrar vacas de más de 15 años desempeñándose como productoras regulares. Esta característica se halla fuertemente sostenida por la capacidad del Brahman para medrar en cualquier medio. Su habilidad para utilizar en forma óptima la provisión de alimento, caminar las distancias necesarias para encontrar los pastos y el agua en las diversas estaciones, así como para soportar las condiciones climatológicas adversas, han hecho proliferar en México los criaderos de esta raza.

Otras razas cebuinas

Aunque en los Estados Unidos y otras partes se suele aplicar el nombre “Brahman” a toda clase de cebuinos, en México las distintas variedades del Bos indicus se encuentran bien diferenciadas y sus criadores siempre han procurado mantener los lineamientos del patrón racial de cada una.

Guzerat

Una de las primeras razas cebuinas que llegaron a México fue la Guzerat, de la que se dice fue originada en la India hace más de 5 mil años. Su principal característica es la rusticidad, pues tradicionalmente se ha desarrollado en las más adversas condiciones de sequía y aridez. Posee, comparativamente con los demás cebuinos, un gran rendimiento lechero, pero también su producción de carne es muy buena. Es frecuente encontrar hembras de más de 18 años que siguen criando y destetando becerros gracias precisamente a su habilidad lechera.

Gyr

El Gyr, por su parte, una raza que se originó también en la India por la misma época que la anterior, tuvo una decisiva participación en la formación del Brahman y del Indubrasil. Posee excelentes cualidades tanto para la producción de leche como de carne, resultado del cuidado en su pureza racial. Ampliamente reconocido por su rusticidad y precocidad, el Gyr mexicano se ha desarrollado a base de muy buen material genético que permite proseguir su mejoramiento. Las hembras se caracterizan por su habilidad materna y producción lechera, virtudes que hacen posible el amamantamiento una o dos veces al día y producir un excedente de leche con alto porcentaje de grasa. Fenotípicamente es una de las variedades más atractivas, dadas su estética cabeza y su hermosa diversidad de capas. La variedad mocha del Gyr, recientemente incorporada a los libros de registro, presenta iguales características de estampa y productividad.

Indubrasil

El Indubrasil, originario de Brasil sobre la base de sangres índicas y llegado a México, como el Gyr, a partir de las primeras importaciones desde aquella nación sudamericana, es un animal vigoroso y de gran volumen corporal. En México el Indubrasil ha dado magníficos resultados tanto en pureza como en cruzamientos con razas europeas. Con toda la capacidad de adaptación a las condiciones climatológicas, además de la resistencia característica de todos los cebuinos, el Indubrasil ha sido tradicionalmente un alto exponente de la excelencia del Cebú mexicano. Se trata de un animal de cuerpo largo, ancho y profundo, giba voluminosa y fuerte, y una magnífica conformación general orientada a la producción de carne; de temperamento vivaz sin llegar a ser nervioso, es el cebuino que ha alcanzado mayor peso y corpulencia.

Nelore

El Nelore, en sus variedades patrón y mocha, es a su vez un cebuino de excelentes características y apariencia sólida y vigorosa. Posee una musculatura fuerte, espesa y bien distribuida por todo el cuerpo. Su temperamento es despierto pero dócil, y se caracteriza por atributos sexuales acentuados tanto en machos como en hembras, así como por su porte y andar elegantes. Por su rusticidad y características físicas puede caminar grandes distancias sin gran esfuerzo en busca de agua y alimento. Las vacas de esta raza son sumamente fértiles y fáciles de preñar aun cuando estén en el periodo de amamantar a su cría. El toro Nelore se distingue por su magnífica estructura, conformada por una cavidad larga y profunda y costillas bien arqueadas. Sus patas altas y fuertes sostienen un cuerpo de caderas amplias y robustas, a menudo muy pesadas. Una muy apreciada característica de este cebuino es su rendimiento en canal.

Sardo Negro

El Sardo Negro, por último, se distingue por su color blanco con manchas negras en el cuerpo y el tono oscura en cabeza, orejas y extremidades. Reúne cualidades para una considerable producción de leche y carne, así como de buen rendimiento en canal. Comparte con los demás cebuinos las características de rusticidad y adaptabilidad. La existencia de libros de registro de esta raza es una de las particularidades que distinguen a la AMCC en los países donde se cría el Cebú.

Las razas europeas

Charolais

Los criadores mexicanos han ido a buscar a Europa los mejores materiales genéticos. De la raza Charolais se realizaron importaciones desde Francia en la década de 1930, y a partir de entonces la cría ha mejorado de manera constante; desde fines de aquella década ganaderos texanos compraron en México algunos toros con la idea de mejorar los becerros que daban sus vacas Brahman. Quedaron gratamente sorprendidos al observar que las nuevas crías pesaban mucho más al destete, se desarrollaban fácilmente sólo con forraje y tenían un extraordinario rendimiento en el rastro. Los Estados Unidos, concretamente el King Ranch de Texas, Canadá y países de Centroamérica compraron en México sus primeros Charolais.

Esta raza se encuentra en muchas regiones del país --sobre todo en los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila-- y su cruza con el Cebú, el Charbray, ha prosperado en las zonas tropicales. La Asociación de criadores tiene su sede en Monterrey. El objetivo del Charbray es la cría de becerros más grandes, que rindan canales más deseables. Las vacas han ganado fama por su facilidad de parición, capacidad lechera y rusticidad. Los toros son muy fértiles, se avienen a la vida en pastoreo y agregan alzada y largo al ganado convencional. El Charbray es una raza muy apropiada para el trópico debido a su adaptabilidad, habilidad forrajera, alta conversión de pastos de distintas calidades, y por su resistencia a enfermedades, insectos y parásitos.

Simmental y Simbrah

El Simmental, por su parte, llegó a México en 1973 gracias a productores del norte que hicieron importaciones de los Estados Unidos, mientras que el gobierno federal trajo ejemplares de Alemania y Suiza. A comienzos de los ochentas llegaron las primeras hembras de Suiza y más tarde ejemplares de Alemania, Francia e Inglaterra. A medidos de 1984 se registró en México la primera vaca Simmental. La raza sintética obtenida con Simmental y Brahman, el Simbrah, se ha convertido en una de las más populares en las zonas tropicales por su resistencia y productividad. El Simbrah maximiza el vigor híbrido o heterosis en la primera generación. La combinación de las ventajes del Cebú, como longevidad, tolerancia al calor, resistencia a insectos y enfermedades, habilidad de pastoreo y facilidad de parto, con las excelentes características del Simmental como fertilidad, habilidad lechera, precocidad y rápido crecimiento, han dado una excelente oportunidad para producir una raza de doble propósito en verdad sobresaliente. La prueba de que la combinación funciona y resulta muy ventajosa es la rápida popularidad alcanzada por líneas cada vez mejor provistas para la leche, que la mayoría de los criadores en México buscan fortalecer para destetar becerros más pesados.

Angus

En el norte de México el antiguo ganado Angus, originario de Inglaterra, fue una de las razas más populares durante mucho tiempo. Con la introducción de nuevas razas su cría decayó un poco, pero volvió a resurgir en el centro del país con el empuje de numerosos criadores que introdujeron sangres nuevas importadas. En el mejoramiento del Angus a través de cuidadosos trabajos de selección se han conservado las características tradicionales de la raza: fertilidad, facilidad de parición, buena producción lechera, gran habilidad materna, resistencia a enfermedades y elevada ganancia de peso, así como un incomparable rendimiento y calidad de canal. La carne del ganado Angus goza de una bien ganada fama mundial; la capa de grasa es mucho más delgada que en otras razas, y además, al distribuirse entre la masa muscular produce un marmoleado especial que da a la carne un sabor exquisito. Este hecho y el elevado rendimiento de la canal confieren en muchos países un sobreprecio al ganado Angus. Esta raza tiene una serie de ventajas que la hacen atractiva para cualquier productor de regiones frías y templadas, mientras que su cruza con cebuinos, el Brangus, permite su difusión hacia cualquier región. Con el lema de “cualquier terreno es terreno Brangus”, los criadores mexicanos de esta raza resumen sus capacidades de adaptabilidad y rusticidad. El Brangus comenzó a criarse en México desde los años cincuenta, pero no fue sino hasta enero de 1982 cuando se constituyó la Asociación Mexicana de Criadores de Ganado Brangus negro; actualmente existe también la Asociación de Brangus rojo, cuya sede está en Monterrey.

Beefmaster

La raza Beefmaster, originada en el sureste de Texas en los años treinta y reconocida como raza pura en los Estados Unidos desde 1954, se cría en México a partir de los años sesenta. La Asociación Mexicana de Criadores de Ganado Beefmaster, fundada en 1982, tiene su sede en Monterrey. Su base genética proviene de las razas Brahman, Hereford y Shorthorn; la selección básica para lograr un alto grado de eficiencia en el Beefmaster se realizó en forma intensiva sobre seis características principales: disposición (docilidad), fertilidad, peso, conformación, vigor híbrido (rusticidad) y capacidad lechera.

Limousin

El Limousin, originario del centro-sur de Francia, de las regiones de Limousin y Marche, una zona escarpada, pedregosa y de clima difícil, es una raza muy antigua que siempre se crió en condiciones adversas frente al resto del ganado francés, que se manejaba en estabulación o semiestabulación. El Limousin sobrevivió a campo abierto, incluso en los duros inviernos, y las hembras parían en cualquier época del año. Asimismo, el difícil acceso a sus dominios hizo que durante siglos se le criara de una manera aislada, con lo cual se marcaron fuertemente en su sangre las cualidades de resistencia, adaptabilidad al medio y excelente salud. En México, los ganaderos comenzaron a trabajar el Limousin mediante inseminación desde 1970. En enero de 1989 llegaron de Canadá varios lotes puros que se distribuyeron en el norte y centro del país; sus propietarios se organizaron rápidamente, y en mayo de ese año establecieron oficialmente la Asociación Mexicana de Criadores de Ganado Limousin, que tiene su sede en la ciudad de Zacatecas. Los toros y las vacas de esta raza son excepcionalmente fértiles, y en su cruza con otras expresan muy bien el vigor híbrido. Su gran popularidad actual en México se debe también a su consumo comparativamente bajo de alimento, el menor cuidado que requiere, los altos porcentajes de crías destetadas en relación con el número de vacas expuestas al empadre, y el incomparable rendimiento y calidad de la canal que produce.

Suizo

El Suizo, una de las razas europeas de mayor antigüedad --originada en los valles altos de los Alpes suizos--, se cultiva en México desde fines del siglo XIX. Es probablemente la raza de Bos taurus más difundida en el país, en donde se le trabaja preferentemente en doble propósito tanto en su variedad europea como en la americana. Sus cruzas con el ganado Cebú en distintas proporciones de sangre son muy populares en todo México. El Suizo es un animal resistente y adaptable, que por sus altas cualidades cárnicas y lecheras es muy demandado por toda clase de ganaderos para trabajarlo en pureza o en cruzas. El Suizo europeo mexicano ha tenido en los últimos tiempos gran demanda de otros países, ya que los criadores conservaron la pureza de las líneas importadas de Suiza hace muchas décadas, al contrario de lo que ocurrió en el resto del mundo --la propia Suiza incluida--, en donde, buscando incrementar la producción lechera, se mezclaron la sangres con la variedad americana. Por su parte, los criadores mexicanos de Suizo americano se han preocupado por traer el mejor material genético disponible en los Estados Unidos, lo que se ha traducido en excelentes lotes de esta variedad. La Asociación de criadores de Suizo es la que cuenta actualmente con mayor número de socios en México.

Holstein

Entre las razas especializadas en la producción de leche destaca la Holstein, cuyo hato en México ha sido formado y se sigue nutriendo con ejemplares, semen y embriones importados de los Estados Unidos, país que se halla a la vanguardia en esta raza, así como de Canadá. Los criadores de Holstein puro en México son los más tecnificados y un ejemplo para los criadores de otras razas; su asociación especializada, fundada en 1959, fue la primera de registro en el país.

El mejoramiento genético

En la mejoría genética del ganado mexicano ha desempeñado un papel muy importante la inseminación artificial. De ésta hay antecedentes desde los años cincuenta, cuando parte de los créditos gubernamentales se emplearon para introducirla. Esta técnica empezó a florecer hasta fines de los sesentas y principios de los setentas; uno de sus principales impulsores fue el técnico español, don José Navarro, quien trabajando con la firma estadounidense de semen ABS formó en el país a miles de inseminadores. La inseminación permitió en las zonas tropicales un gran avance genético, sobre todo en las razas cebuinas como el Indubrasil, el Brahman, el Gyr, el Nelore y el Sardo Negro. Paralelamente, los criadores de razas europeas estuvieron haciendo importaciones continuas de material genético desde Europa, los Estados Unidos y Canadá. Más recientemente, junto con la continuación de estas importaciones, se ha difundido ampliamente la transferencia de embriones, que permite acelerar la producción de ejemplares superiores.

En los últimos 60 años México ha venido consolidando una enorme base genética que se deriva de las citadas importaciones, de la aplicación de la tecnología moderna y, obviamente, del enorme trabajo y esfuerzo de los ganaderos. Tan buena ha sido esta base, que siempre se fue sacando un ganado comercial por cruzamientos, un poco –podríamos decir– desordenadamente, en forma circunstancial. Pero en los últimos años, con la incorporación de las técnicas modernas de los cruzamientos y la utilización de las razas sintéticas, se están obteniendo animales de la mejor calidad que puede haber en el mercado.

Aunque las importaciones han sido decisivas para conformar la actual ganadería mexicana, el aporte local también lo ha sido. En el caso del Brahman, por ejemplo, México importó excelentes líneas desde hace muchos años, dando pie a que hoy se tenga uno de los mejores hatos de América Latina. Pero ese ganado también se mejoró con la excelente genética cebuina que se tenía aquí, que sirvió para producir lo que podría llamarse el Brahman mexicano, muy especializado porque tiene en sus genes toda una genética cebuina importante y bien trabajada por nuestro medio.

La diversidad genética pecuaria de México está compuesta por la diversidad genética del mundo, y esto se ha concretado gracias al trabajo intenso y prolongado de los ganaderos durante varias generaciones. Aquí en esta edición, presentamos 45 sobresalientes ejemplos de estos trabajos. Hay muchas ganaderías donde empezó el padre, siguieron los hijos y ahora trabajan los nietos, aunque en algunos casos aún lo hacen los criadores que iniciaron esa selección.

Los ganaderos mexicanos han hecho el gran esfuerzo de aportar su patrimonio a ese trabajo de selección genética, y hoy es el momento, ante el mercado mundial de la globalización, de exportar la genética mexicana. El alto valor de dicha genética es indudable. Lo que se necesita es implementar una estrategia capaz de venderla adecuadamente. Para que se pueda seguir conservando y mejorando dicha genética, así como para comercializarla de la mejor manera en un mundo crecientemente globalizado. Tal esfuerzo debe hacerse con la misma constancia, dedicación y esfuerzo que empeñaron para conseguirla.

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