Enero febrero 2006
A Nuestros Lectores
Al comenzar el último año del gobierno de Vicente Fox nos preguntamos cuál podrá ser el balance de su gestión en el sector rural, tanto en el aspecto social como en el productivo. Para ayudar a darnos una respuesta la Sagarpa y el Fondo de Cultura Económica han publicado el libro “Hacia una nueva sociedad rural”, que forma parte de la Colección Editorial del Gobierno del Cambio, obra que abarca lo realizado en los primeros cinco años del sexenio, es decir, prácticamente toda la gestión de Javier Usabiaga. Tanto el ex secretario de Agricultura como quien lo antecedió en el cargo, Romárico Arroyo, y el que ahora lo sucede, Francisco Mayorga, asistieron a la presentación de libro, lo cual --como lo consideró el presidente de los cebuistas, Manuel Guzmán Siller, otro de los presentes-- es signo de que “se están uniendo intereses para que el campo avance”.
Esta magnífica obra, si bien fue redactada por los especialistas de la Sagarpa, es un recuento mesurado e ilustrativo de lo que ha ocurrido en el sector rural en los últimos años. El representante de la FAO en México, Norman Bellino, al comentar esta obra reconoció que hay “avances significativos en el nuevo enfoque del campo que va más allá de la agricultura, y encuentra en su marco jurídico la organización, la participación de la sociedad y el gobierno con el propósito de dar mayor certidumbre al sector rural del país”.
Entre los datos que contiene el libro se señala que el PIB agroalimentario de estos años ha sido en promedio 12% mayor al del cuatrienio precedente, porcentaje que se eleva a 15% en el sector pecuario, y dentro de éste destacan la producción de huevo (22%), los diferentes tipos de carne (16%) y la leche (14%). Las exportaciones agroalimentarias, que crecieron 17% respecto al periodo 1996-2000, representan hoy día ingresos por más de 10 mil millones de dólares anuales. Las actividades pecuarias, precisa este amplio informe editado en forma de libro, generan 48% del PIB sectorial, da empleo a 27% de la mano de obra rural y ocupa casi 114 millones de hectáreas (57% del territorio nacional), de los cuales 28% se localizan en zonas tropicales, 23% en templadas y 49% en desérticas y semidesérticas.
En 2004 la producción cárnica llegó a casi cinco millones de toneladas, 13.2% más que en el año 2000. Por tipo, el aumento fue de 21.6% en carne de pollo, 9.5% en res y 2.7% en cerdo. La carne de pollo, que tuvo un crecimiento sostenido de 7% anual, se ha duplicado en los últimos diez años y junto con el huevo constituye actualmente la fuente de proteína animal más barata. La carne de ovinos y caprinos también aumentó consistentemente, de 72,200 toneladas en 2000 a 83,700 en 2004. La producción de leche de vaca, por su parte, se incrementó en 1.5% anual en promedio, para pasar de 9,443 millones de litros en 2000 a 10,028 millones cuatro años más tarde, lo cual establece un récord histórico.
El secretario Francisco Mayorga, durante la presentación del libro, señaló que en estos años el sector agropecuario ha mejorado en presupuesto, atención a grupos prioritarios, equilibrio entre subsidio e inversión, abatimiento de rezagos históricos “y principalmente en una visión que fomenta la organización productiva”. Los diversos programas puestos en marcha por este gobierno --añadió-- han dado mayor certidumbre al productor en cuanto a sus ingresos, aunque reconoció, como lo hace el libro que comentamos, que para superar el atraso y la pobreza del campo mexicano es necesario “un trabajo permanente, unificado y focalizado, pues cada avance es apenas una respuesta a múltiples demandas”. Sin embargo los productores reconocen, como lo hace el presidente de los criadores de Cebú, que al menos en lo que toca a la ganadería “ha ido creciendo y ordenándose el sector, muy despacio pero con números positivos”.
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