Mayo junio 2006
A Nuestros Lectores
Al momento en que empieza a circular esta edición de Ganadero aún no concluye el proceso electoral y no se conoce el nombre del nuevo presidente de México para el periodo 2006-2012. Lo único claro es que se trató de las elecciones más competidas o de resultado más cerrado y difícil de discernir en la historia de la República.
Los dos candidatos punteros en la contienda se enfrascaron durante su campaña electoral en un intercambio de críticas, descalificaciones y toda clase de denuestos que opacaron las propuestas concretas de sus respectivos idearios en los diversos campos políticos, económicos y sociales, aunque también debe decirse que muchas veces incluso estas propuestas resultaron demasiado ambiguas y poco claras. La falta de proyectos bien definidos en muchos rubros, como el agropecuario, contrasta con la imperiosa necesidad para nuestro país de tener un rumbo y una certeza de hacia dónde vamos, sobre todo en una época en que se ha recrudecido la competencia internacional y muchas naciones con menos recursos que los nuestros nos están dejando atrás en inversión, tecnología y progreso general.
Es urgente un gran acuerdo nacional para que, sea quien fuere el próximo presidente, se logren consensos entre las diversas fuerzas políticas para hacer realidad las grandes reformas de las que se viene hablando desde hace años y que por falta de una negociación efectiva no han podido ocurrir. Se requieren cambios estructurales en los campos fiscal, laboral, energético, de seguridad y justicia, que den certidumbre a la inversión y compensen con equidad el esfuerzo de los mexicanos por salir adelante y forjar un país fuerte, sólido, moderno y competitivo, otorgando verdaderas oportunidades de desarrollo tanto a las empresas como a los vastos grupos sociales que todavía se debaten en la ignorancia y la pobreza.
Para el caso de la actividad pecuaria, como se ha señalado reiteradamente, incluso en la pasada Asamblea de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) efectuada en el puerto de Veracruz, es preciso establecer una política de Estado que sea producto de un acuerdo entre los productores y las autoridades. Las organizaciones ganaderas, encabezadas por la propia CNOG, deben diseñar con las diversas instancias de gobierno las líneas generales del desarrollo del sector, clarificando objetivos, metas y medios para alcanzarlas. El cimiento de esta iniciativa deberá ser la experiencia de los actores interesados, especialmente los productores, junto con la investigación, teniendo en cuenta las necesidades del mercado interno, el comercio exterior, el financiamiento, la sanidad, la capacitación, la competitividad y la productividad así como la conservación de los recursos naturales.
En todo caso, la posibilidad de llegar a estos y otros acuerdos que demanda el interés nacional depende en primer lugar de un clima de estabilidad que sólo puede brindar un auténtico Estado de derecho y la certidumbre de la población en la legitimidad de sus autoridades. La tensión e inquietud poselectoral que parecen querer sembrar ciertas fuerzas políticas en nada contribuye a la obtención de esos objetivos y, por el contrario, ponen en riesgo lo que nuestra incipiente democracia ha podido alcanzar.
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