Maryo junio 2007
La Rama de la Duda
Por: Valeria Ruíz Rodríguez
valeria@revistaganadero.com
El Gusano Barrenador del Ganado
Las moscas, esos insectos desagradables que en ocasiones nos muestran lo impotentes que podemos ser ante un zumbido constante y vacilante, parecen en realidad inofensivas. Pero hay una especie particular de mosca que en su etapa larvaria resulta bastante dañina y es más indeseable que cualquier otra.
Se trata del Gusano Barrenador del Ganado, así conocido por ser el ganado la principal víctima de este parásito, pero ciertamente cualquier herida, sea en ganado o en cualquier animal de sangre caliente incluido el ser humano, es un ambiente propicio para que estas moscas depositen en las áreas más profundas sus huevecillos, que pueden ser hasta 400.
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En cuestión de cinco a siete días se transforman en gusanos alimentados por los tejidos del animal cuya herida haya sido su nido.
Los daños causados tanto a la economía de los productores como a la salud y hasta la pérdida de la vida de los afectados, llegaron a ser un verdadero problema en México y Estados Unidos y aún hoy, es un tema a tratar en países de Sudamérica, excepto Chile.
Estos parásitos que penetran en el tejido vivo formando cavidades en los organismos sin respetar venas o arterias, impiden que las heridas cicatricen y por el contrario estimulan la llegada de más moscas para depositar ahí mismo sus huevos.
La solución a este problema, estuvo en manos de dos científicos estadounidenses que propusieron la ahora llamada “técnica del macho estéril” la cual consiste en un proceso de creación de las larvas, esterilización y liberación en los campos contaminados, bajo un estricto control del ambiente artificial en el que se reproducen.
El MVZ Francisco Javier Rojas Castro, Subdirector técnico de la planta productora de moscas estériles en Chiapa de Corzo, Chiapas, en donde se lleva a cabo este procedimiento nos platicó un poco sobre la forma en la que se producen de manera industrial las moscas estériles.
“El sistema que se maneja es similar al de una explotación ganadera: se tiene un pie de cría del cual toman la cantidad necesaria para producir las moscas sean machos o hembras y otra parte de queda en la planta para seguir reproduciéndolas”
Todo inicia en una especie de jaula en donde se mantienen las pupas o capullo de moscas, que en cuestión de siete a diez días, dependiendo de la temperatura del ambiente si es más caluroso es más rápido, nacen las moscas que después se reproducirán. Una vez apareadas, estas jaulas son llevadas a otra sección caracterizada por vigas de madera, adecuadas con una sustancia atrayente, en las que las moscas dejan sus huevos. Posteriormente estos huevecillos de recogen y se acomodan en charolas acondicionadas con sangre de bovino en polvo, huevo entero en polvo, sustituto de leche, formol, agua y las condiciones de temperatura, humedad e iluminación adecuadas, como si estuvieran en una herida. Ahí crecen y una vez que llega el momento en que de manera natural buscarían la tierra para enterrarse y convertirse en moscas, se acomodan en otras charolas con aserrín; después de alcanzar un estado maduro, sin ser aún mosca, se introducen en unos contenedores radioactivos para que a través de rayos gama se altere la cadena de ADN de los órganos reproductores tanto de los machos como de las hembras.
De esta manera en los campos infestados del gusano, cuando estos últimos se convierten en moscas, se liberan los insectos ya esterilizados para que al momento de copular, se frene el proceso de procreación.
De acuerdo con el Dr. Rojas, este método, en el que se producen 100 millones de moscas a la semana, es un método ecológico que no afecta en nada ni el ecosistema, ni altera la vida misma de las moscas. Este programa ya lleva exitosamente 30 años y los beneficios directos para los ganaderos es que no hay pérdida de los animales, que las pieles se conservan, que no hay merma en la producción de leche o carne y no tienen gastos adicionales como serían los tratamientos médicos de los animales infectados, de ellos mismos o las personas alrededor.
De acuerdo con el Dr. Gustavo A. Rodríguez Heres, Director de la Comisión México-Americana para la erradicación del gusano barrenador del ganado la Comisión Binacional México-Americana, creada en 1972 con el fin de combatir esta plaga, logró oficialmente la erradicación en México, desde 1991. Actualmente, el trabajo de esta organización, consiste en alcanzar con el programa los países de El Caribe, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Cuba porque ellos no sólo tienen el gusano barrenador, que les ha generado pérdidas de alrededor de 3 mil 600 millones de dólares anuales, sino también significan un peligro latente de retorno tanto para el sur de México como el de los Estados Unidos.
La planta de reproducción de moscas estériles en México, es la única en el mundo, aunque ya se está construyendo otra en Panamá, pero, según el Dr. Gustavo Rodríguez, lo importante es que la planta de México permanezca como una planta de seguridad internacional y que además apoye los programas de erradicación en los diferentes países porque esta planta cuenta con una gran experiencia, la cual se pudo demostrar en 1988 cuando en Libia, región al norte de África, se enviaron desde México las moscas estériles que lograron erradicar al gusano en cuatro años.
La Comisión que preside en Dr. Rodríguez, está trabajando intensamente con la CNOG, para que los ganaderos mexicanos que “reconocen claramente la importancia de haber erradicado el gusano barrenador, compartan esta experiencia con los ganaderos de otros países para que impulsen programas de erradicación”.
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