Julio Agosto 2007 La Rama de la Duda Por: Valeria Ruíz Rodríguez valeria@revistaganadero.com
Etanol como combustible alternativo, ¿de qué se trata?
La biomasa, la masa
biológica, es resultado de residuos o subproductos naturales
como el estiércol, restos agrícolas, cáscaras de
frutos secos, restos de siegas, podas, madera, residuos de la
industria de alimentos entre otros subproductos naturales.
A través de
diversas técnicas, la energía contenida en la biomasa
se puede aprovechar o renovar para utilizarla como combustible. Un
ejemplo del resultado de este proceso es el etanol o bioetanol como
algunos también lo llaman por ser un compuesto químico
que resulta de la descomposición de los azúcares
contenidos en vegetales y cereales como la caña de azúcar,
la remolacha, el maíz, el trigo o la cebada.
El etanol, se ha
utilizado en países como Brasil, Estados Unidos y algunos
europeos como un recurso energético alternativo para reducir
los efectos contaminantes producidos por los combustibles fósiles
(compuestos orgánicos que se extraen del subsuelo y que al
quemarse producen energía) como el carbón, el petróleo
y el gas natural.
Brasil ha
desarrollado una gran industria para la producción de etanol
desde 1980 con muy buenos resultados económicos, el porcentaje
de sus importaciones de petróleo se han reducido en 40%. Por
ello la posibilidad de utilizar de manera alterna el etanol como
combustible se ha considerado cada vez más en muchos países
entre los que se encuentra México.
Los diferentes
procesos para producir etanol, las condiciones territoriales y
climáticas, así como las repercusiones económicas,
políticas y sociales que trae consigo el tema, giran detrás
de distintas opiniones. Sin duda, tomar decisiones a favor del
cuidado del medio ambiente y la salud de los seres vivos no está
en discusión. Sin embargo ¿qué es lo que en
realidad conviene para favorecer este objetivo?
El uso del etanol
como gasolina para el transporte puede ser el punto de partida para
comenzar a buscar respuestas.
Como decíamos,
desde 1980, Brasil inició la mezcla de etanol en la gasolina,
combinación conocida como gasohol o alconafta, para el
funcionamiento de los automóviles y se tienen dos tipos de
mezcla: la que contiene etanol en una proporción del 10%, se
le conoce como E10 y a la que tiene 85%, E85. En 1989, Brasil produjo
12 mil millones litros de etanol para combustible a partir de la caña
de azúcar, que fue utilizado para mover 9.2 millones de
coches.
Es importante decir
que el etanol que produce Brasil es a base de caña de azúcar,
a diferencia de Estados Unidos, su principal competencia en este
ámbito, que lo hace a partir de maíz.
¿Cuáles
son las diferencias?
En primer lugar la
infraestructura que ya estaba apta para procesar el etanol, Brasil se
ha caracterizado por ser el productor y exportador de azúcar
más competitivo ya que sus costos de producción son los
más bajos. De esta manera, les pasa con el etanol. En segundo
lugar porque resulta más barato el procesamiento de la caña
que la del maíz: el proceso consiste en preparar el mosto
(sumo de la caña), fermentarlo, destilarlo y ya esta listo el
etanol y en tercer lugar en Brasil se ha tenido mucho éxito en
la implementación de políticas para la producción
de este combustible.
La
cuestión de la producción de etanol a partir de maíz
tiene otras implicaciones, de lo que nos ocuparemos en una segunda
entrega.
Deseo
que esta información les sea útil, si tienen alguna
sugerencia acerca del texto o
sobre temas para tratar en este espacio, escríbanme
a:
valeria@revistaganadero.com
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