SEPTIEMBRE OCTUBRE 2005
A Nuestros Lectores
A fines de septiembre, en medio de la tormenta cañera, Javier Usabiaga presentó su renuncia como titular de la Sagarpa, en una decisión que se demoró demasiado habida cuenta de las aspiraciones del funcionario por contender por la gubernatura de Guanajuato. En su lugar, el presidente Fox nombró a Francisco Javier Mayorga Castañeda, un funcionario eficaz y de larga trayectoria en el medio agropecuario.
Los antecedentes de Mayorga se encuentran muy ligados al sector pecuario, empezando porque su padre, Francisco Mayorga Cameros, fue un distinguido productor del sector y como dirigente llegó a presidir la Confederación Nacional Ganadera. Nacido en 1951, Francisco hijo es el mayor de ocho hermanos; economista de profesión, siempre ha estado ligado como productor y funcionario al medio agropecuario. Como líder empresarial, ha encabezado los organismos cupulares de su natal estado de Jalisco. Entre 1995 y 2000 se desempeñó como secretario de Desarrollo Rural del estado, y en ese último año fue nombrado por el presidente Fox director de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca), un órgano desconcentrado de la Sagarpa de gran importancia para mejorar el desempeño de mercado de los productos del campo.
Luego de desactivar aunque sea momentáneamente el peligro de estallido de los cañeros (que se aferran con todo a las prácticas del pasado), el conflicto próximo que parece presentársele al nuevo secretario de Agricultura es el presupuesto diseñado para el sector en 2006. Éste es en términos nominales y reales mucho menor al presentado por el Ejecutivo el año pasado, pero el propio Mayorga ha declarado que el Congreso se encargará otra vez de nivelarlo. “Al final del día, después de una discusión muy amplia, los legisladores recortan recursos de otros sectores y los canalizan al campo”, dijo con pragmatismo a la televisión en una de sus primeras entrevistas como nuevo secretario. Y más vale que así sea, pues, por ejemplo, el presupuesto enviado al Congreso contempla sólo 525 millones de pesos para los programas de la Alianza para el Campo, con lo cual --como lo advierte el presidente del Consejo Nacional Agropecuario, Jaime Yesaki-- prácticamente se les condena a la desaparición, lo que sería un golpe muy fuerte para la ganadería.
No pensamos realmente que Javier Usabiaga haya sido un mal secretario de Agricultura. Desgraciadamente le tocó formar parte de un gobierno que no las tiene todas consigo y que, muy a su pesar, ha debido dar marcha atrás en muchas de sus decisiones cuando el viejo establishment ha amenazado con poner en peligro la paz social (caso claro en el asunto cañero, por ejemplo). En la misma entrevista de televisión que comentábamos, Mayorga Castañeda admitió que su nombramiento fue como haberse sacado la rifa del tigre, pero creemos que él tiene más oficio político que su antecesor y por lo tanto más posibilidades de llevar a buen puerto el destartalado barco del sector rural.
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