Septiembre Octubre 2007
La Rama de la Duda
Por: Valeria Ruíz Rodríguez
valeria@revistaganadero.com
Etanol como combustible alternativo, ¿de qué se trata?
Parte II
La producción de etanol a partir del maíz es un tanto más complicada y costosa que la obtención de etanol a partir de la caña de azúcar, además es muy criticada por el impacto que representa en el precio de los alimentos de consumo básico. Sin embargo es el método que en Estados Unidos se está utilizando e impulsando desde el gobierno.
Probablemente una de las razones de esta elección es que se le puede sacar más provecho a la extracción de etanol a partir de maíz que a partir de la caña de azúcar. Son dos los procesos que se utilizan para obtener este controvertido biocombustible del maíz. Veamos cuáles son.
|
|
El primero se conoce como molienda seca, consiste en limpiar el grano de maíz, y molerlo todo hasta que quede hecho harina. La harina se almacena en un contenedor donde se mezcla con agua, en condiciones naturales, después de determinado tiempo, de esta mezcla se obtendría azúcar. Sin embargo, para acelerar el proceso, se añade a la mezcla de la harina de maíz y el agua dos enzimas utilizadas como catalizadores (estas sustancias permiten que la reacción química que se daría de manera natural en una mezcla, sea más rápida sin alterar el compuesto). Después se agrega otra enzima que acelerará el proceso de fermentación y así, el azúcar del maíz fermentado quedará en reposo 48 horas y después se destilará (separación de sustancias por medio de calor cuyo vapor será líquido después de enfriarse). De la destilación se obtiene el etanol y también otros productos como los granos destilados que se utilizan como alimento para el ganado ya que contienen proteínas. Estos granos se obtienen a través de un sistema de secado de la mezcla final. Una producción por la técnica de la molienda seca puede proporcionar desde 3 hasta 300 millones de litros de etanol al año.
La inversión que requiere una planta industrial para realizar la molienda seca del maíz es menos costosa que la que se necesita para la industria de molienda húmeda. Igualmente la capacidad que puede soportar una de estas plantas para la producción de un año, es menor que la que admite la molienda húmeda. El manejo tecnológico es más sencillo y en fin, ¿cuál es la molienda húmeda?
La diferencia estriba en que su procesamiento es más elaborado, se requiere una mayor cantidad de grano para procesar, se logra una separación más fina de los componentes y por ello se pueden obtener subproductos de mayor valor agregado y, como decíamos antes, es más costosa.
Se inicia empapando el maíz en agua caliente, se retira el agua y los núcleos separados de los granos de maíz, lo que es sólo el almidón, se muelen por primera vez. La pasta pasa a través de unos separadores que extraen el germen del que se obtiene el aceite de maíz. Lo que resta se vuelve a moler para lograr una pasta más fina que igualmente pasa a través de otros separadores que separan la fibra y el gluten (proteína). Al almidón restante, se le añade sacarosa, posteriormente se fermenta y destila para obtener el etanol. Otros subproductos que se pueden aprovechar durante el proceso son la harina de maíz, dulcificantes, jarabes de maíz, o cereales y alimento para aves.
Se calcula que una molienda húmeda con capacidad para 70 mil toneladas al año, requiere una inversión de 20 millones de dólares.
Este es el panorama para la producción de etanol. Pero ¿por qué se centra la atención en el etanol y por qué es tan controvertido? La principal inquietud para Brasil y Estados Unidos desde hace más de 25 años fue la de buscar alternativas para reducir sus importaciones de petróleo. Una vez dominadas y probadas las técnicas de extracción de etanol como combustible y, aprovechando la triste realidad del daño que le hemos hecho al medio ambiente, es que este tema ha resonado con mayor insistencia en los últimos años, sin embargo la versión más utilizada para fomentar la producción de etanol como combustible alterno es la que argumenta que este biocombustible contamina 60% menos que el petróleo y además producirlo es más barato, que se van a abrir fuentes de empleo y que se estimulará el crecimiento de las áreas rurales.
Los más críticos han sostenido que este argumento es contradictorio porque si se cuenta que el calor del etanol es menor que el de la gasolina, entonces ¿cuánto etanol se necesitaría producir para que rinda y los automóviles de una gran ciudad no se queden parados? Por otro lado, la transportación de este líquido no puede ser a través de ductos porque se vuelve inservible si se llegara a mezclar con agua, entonces se deben utilizar para su transporte pipas que también contaminan. En suma esta postura señala que los costos tanto económicos como contaminantes son mayores al producir etanol que gasolina.
Pero también se ha hecho eco a la posición ética que cuestiona la viabilidad de plantar maíz para transformarlo en combustible por encima de las necesidades alimenticias de la gente. El sentido de este razonamiento se dirige a interrogar cómo pensar en invertir en la industria de la producción de etanol cuando, en algunos casos, los gobiernos no han invertido para que al menos, se satisfagan las demandas de consumo alimenticio interno.
En la siguiente entrega abordaremos las implicaciones de producir etanol en México. Deseo que esta información les sea útil, si tienen alguna sugerencia acerca del texto
o sobre temas para tratar en este espacio,
escríbanme a:
valeria@revistaganadero.com
« Regresar a Noticias |