La reapertura de la frontera estadou nidense abre una ventana de opor tunidad económica estimada en miles de millones de dólares para la ganadería nacional, pero tam bién exige mantener estándares sanitarios, de sustentabilidad y de eficiencia financiera. Tras un cierre fronterizo que se prolongó por cerca de 16 meses debido a la crisis del gusano ba rrenador, el anuncio del restablecimiento gra dual del comercio —iniciado por los puertos de Sonora y Chihuahua— representa un alivio para la economía pecuaria. No obstante, más que un cheque en blanco, es un llamado a la disciplina operativa y al cumplimiento nor mativo estricto.